Ser mamá con sueños, anhelos, miedos e inseguridades

Sé que el 10 de mayo ya pasó y que todas hablamos de ese tema, felicitamos a nuestras mamás, les dimos poemas, y nos tomamos miles de fotos… pero la verdad hoy me gustaría platicar de lo que sienten las madres que tenemos muchos roles. No sé si todas sientan lo mismo pero al menos yo sí.

Ser una mujer empresaria, de 40 años y con 4 hijos; más el trabajo, las presentaciones, las responsabilidades y, por qué no decirlo, los conflictos existenciales, a veces vamos por los días con profundos pensamientos de tristeza, de preocupación. Aún con todo lo anterior damos buena cara y estamos listas para apoyar siempre a todo el que lo pida.

Yo en especial soy una persona que comparte, y por las personas que me importan puedo hacer hasta lo imposible, pero también es importante mencionar que somos mujeres que vivimos nuestros propios calvarios. El ejercer distintos roles y en todos dar lo mejor no es una tarea fácil. Solo las que los vivimos entenderán a lo que me refiero.

Me gustaría celebrar a la Mamá Mujer. Verla no como dadora, sino ver qué podemos nosotros aportarle a ella en su parte más olvidada: deseos, anhelos, miedos, dudas, inseguridades, tantas cosas que muchas veces se dejan a un lado por ser mamá.

Ser mamá con múltiples ocupaciones te dota de un manejo del tiempo y te da una especial forma de ver la vida.

En lo personal he descubierto que cada faceta necesita su atención y su prioridad y caigo a la cuenta que la prioridad más importante somos nosotras.

A las madres que tengas cerca, ya sea a la tuya o las que trabajan contigo, de vez en cuando pregúntales “¿cómo estás?” Verás que te darán una lista interminable de tareas por hacer o te contestarán un simple “bien”. Sé que las personas que tenemos estos papeles se identificarán y se vale darnos un tiempo para nosotras como mujeres aparte de ser mamás.

Les mando un abrazo a destiempo por que para eso no hay fechas definidas.

A propósito del #10yearschallenge…

Ahora que está tan de moda este tema de los diez años antes, me puse a recordar qué era de mi vida hace una década. Tenía 31 años y estaba cumpliendo el décimo aniversario de bodas (porque han de saber que me casé siendo una bebé de 21 jaja).

También recibía la noticia de que tendría un cuarto hijo, que la verdad me cayó de sorpresa.

En lo laboral, estaba firmando el contrato para el salón que estaría ubicado en Luna Parc. Todo un reto profesional, pues era la primera vez que firmaba un contrato tan retador: estaría en un Centro Comercial, con un montón de requisitos y con un compromiso de 5 años. Si bien es cierto que a los emprendedores les encantan los retos y se dejan llevar por la adrenalina, no dejaba de sentir un poco de angustia por el compromiso que venía.

Una pieza clave en todo este crecimiento se la debo a mi esposo. Ha sido sin duda el sostén en muchas cosas en mi vida y en este caso no fue la excepción. Cuando llegó la noticia de María (mi cuarto bebé) sentí temor porque sabía lo que implica una apertura nueva. Un nuevo hijo necesita de todos los cuidados para poder desarrollarse y andar solo, sin embargo, pensé, no voy a parar ni voy a bajar el ritmo de trabajo, este bebé sabrá que su mamá está ocupada siempre y debe acostumbrarse a este ritmo.

Han sido muchas aventuras, muchas anécdotas, llantos, risas, retos, el ser mamá emprendedora te mantiene de todo menos aburrida y desocupada, te da muchas satisfacciones

Con tu equipo de trabajo compartes el beneficio, mas no el riesgo. A veces no comes a tus horas, no tienes un horario fijo, y aunque muchas personas me dicen que qué bonito mi trabajo, se debe lidiar con la familia. Para que un negocio prospere la regla número uno es la constancia. Llueva, truene o relampaguee; estés enferma, sola, e incluso tu personal no llegue, el negocio se abre siempre a la misma hora y se cierra igual.

Este rol de empresaria es mi vitamina pura, amo con mucha pasión hacer lo que hago, lo disfruto y los retos son como inyección de adrenalina para mí.

Si hace 10 años me dijeran lo que vendría: 4 hijos, 3 salones y una barbería, diría “sí, ¿dónde firmo?”.